Dave
Eggers es uno de esos autores de los cuales estoy siempre deseando que salga
algo nuevo. Este otoño, por fin, se ha publicado su nueva novela. Tras leer la
rompedora “Una historia conmovedora, asombrosa y genial” y la visionaria “ El círculo”,
estaba deseando ver con lo que nos sorprendía esta vez. Os cuento.
Josie se siente cansada y
disgustada con una vida que se encuentra a años luz de la que alguna vez soñó.
Tiene cuarenta años, dos hijos y el apremiante anhelo de mandarlo todo a paseo.
Separada de su marido y tras perder su consultorio dental, se siente culpable
por la muerte de un joven paciente al que animó a ir a Afganistán.
De
nuevo nos encontramos con La Odisea.
Pero en vez de sirenas, Escila y Caribdis y cíclopes horrendos, vamos recalando
en casa de una hermanastra perturbada, una familia liberada, un campamento que
podría convertirse en un hogar…Josie y sus dos hijos conducen sin rumbo por las
carreteras de Alaska, buscando un sitio donde permanecer. O no. Van perdiendo
seguridad pero van encontrando algo que buscan desde hace mucho tiempo. Se van
recuperando a sí mismos. Josie es una protagonista ambigua, un poco alocada, un
poco frenética. Pero encantadora.
Uno
de los puntos clave de la novela es Alaska.
Ese estado salvaje con el que Josie identifica la libertad, la huida, el
acercamiento a la vida en su estado natural. Es su propia Utopía. Y aunque esa
no es la realidad con la que se topa, sí que lo es el sentimiento que le
provoca, que le lleva a seguir adelante y seguir viviendo un día tras otro,
paso a paso, sin la seguridad que buscamos todos y que nos hace estar atados en
nuestra sociedad.
Porque
la principal protagonista de esta novela
es la sociedad actual. No dudo que el propio Eggers se tiene que enfrentar
a esta burguesía capitalista en que nos vemos inmersos todos. En las
contradicciones de conseguir un buen trabajo y que todo se vaya al garete por
denuncias, chismorreos, cuestiones legales… Además la presión sobre la
educación de los hijos, ya que hemos pasado del estilo relajado de la
generación de nuestros padres a un estilo de padres embebidos en la vida
escolar de sus hijos que muchos encontramos asfixiante. Josie siente que esta
sociedad le ha arrebatado la libertad, la que sintió muchos años atrás ayudando
con el cuerpo de paz, la que todos deseamos recuperar de nuestros veranos sin
preocupaciones.
No
puedo apartar de sus novelas al personaje
de Dave Eggers. Personalmente me atrae mucho la historia de este autor. Sin
llegar a los treinta años cumplidos irrumpe en el mundo literario
estadounidense con “ Una historia conmovedora, asombrosa y genial”, una
autobiografía un punto subversiva, fresca e insolente en la que cuenta cómo se
hizo cargo de la educación de su hermano Toph tras la muerte de sus padres.
Egger entonces comenzó una exitosa carrera con ensayos, relatos y novelas, creó
su propia editorial McSweeneys, con
la que publicaba relatos de los mejores escritores estadounidenses en activo y
una revista, The Believer, que lo convirtió en uno de los personajes más
influyentes en su país. Pero su labor filantrópia no se queda atrás. Creó una
serie de centros en ciudades como Nueva York; San Francisco (donde él reside),
Chicago…que ayudan a los niños y jóvenes con un grupo de voluntarios a mejorar
en lengua y literatura. Para que los chicos se vean atraídos y además poder
autofinanciarse, cada uno de estos centros posee una fachada de increíble tienda.
La tienda de piratas, la tienda de
superhéroes, de viajes al pasado…Es una idea fantástica y exitosa.
Por
todo este conjunto de factores, me ha gustado mucho esta novela. Mantiene el
tono refrescante del primer éxito de Eggers y se acerca mucho a mis propias
utopías. Un autor que puede influir en toda una generación para que rompamos
las reglas habituales. Una vida con la que soñar.

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