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Mis tesoros

En la vida hay cosas que van y vienen. Los tesoros no se van nunca, sólo vienen, y lo hacen para quedarse. Qué necesario es hacer inventario de los tesoros que nos acompañan y que hacen que la vida sea eso, vida. Que hace que todo esto merezca la pena. Estos son mis tesoros:
Los libros: los leídos, los pendientes, los recomendados, los recomendables, los que nunca te abandonan una vez terminados.


Silvio Rodríguez: llegó en cinta de cassete, en el instituto. Y ya nunca se ha ido. 3 conciertos, mil canciones, 20 años y todos los que me quedan. Con él empieza y acaba la banda sonora de mi vida. Gracias Luisfer.

Roma, Vicente Amigo: la canción que escuchaba cuando Virginia me llamó para decirme que nuestro hijo nacía. La canción de Guillermo, mi hijo.

La columna de opinión de Isaac Rosa: Leer sus libros me eleva y me transporta. Leerle a diario es un placer que espero que nunca tenga fin. Por llegar a mi a través de una de esas personas por las que sobran todas las palabras (de nuevo, gracias..)

La edad de Oro, José Martí: el libro que espera a mi hijo cuando crezca. El que, si él quiere, disfrutaremos juntos. Nunca se volverá a escribir un libro infantil más bello.

Un libro para mi madre: encontrar un libro para mi madre es devolverle una parte minúscula de todo lo que me ha dado. Mi amor por los libros me lo dio ella y resume
mi
amor por ella.

Mi hijo y mi padre: verles sonreirse el uno al otro hace que todo valga la pena, y que nada valga más la pena. Esas dos sonrisas me sobreponen de los momentos más difíciles.

Su compañía: la de ella, la que me hace feliz al otro lado del sofá, con el roce de sus pies. La que llegó para quedarse hace cuatro años, después de haberla estado esperando toda mi vida. Porque sabía que en algún lugar ella existía.

Xoel López: le descubrí gracias a ella y con mi hijo a punto de nacer, en un concierto inolvidable en Zamora. Porque su música me acompaña desde entonces. Y porque Tierra es la canción favorita de mi hijo, que no se cansa de que la cantemos y la toquemos juntos.

 
En ese momento del día: porque es la aventura interior de una persona a la que adoro y admiro, y a la que me gusta ver feliz. Porque leerla (casi) a diario es como el café de la mañana, como el beso de buenas noches de mi hijo.
 
La guitarra: Mi querida compañera, aunque a veces me alejo de ella, siempre me espera, esperando ser afinada de nuevo. Por las veces que me arranca una lágrima, por las veces que mi hijo se sube encima pidiéndome que la toque de nuevo. Por la soleá más triste, y el tango más alegre.
 
 
 
 
Y lo intento cada día, ser todo lo que había imaginado
 y me encuentro que la vida siempre tiene algo preparado
 que supera cualquiera de mis fantasías
 nada comparado con lo que realmente sucedía

Comentarios

  1. No tengo ni idea de como se me ha podido pasar esta entrada. Es, sin duda, mi favorita.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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