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Hive, el ajedrez de los insectos

 

 

Caja del juego

 
 
Es un placer para mi poder hablaros de Hive, un grandísimo juego poco conocido en España pero que es un clásico en países como Alemania. Estoy seguro de que si lo jugáis se convertirá en un clásico también en vuestra casa. En la nuestra es, junto a Ciudadelas, nuestro juego favorito para 2 jugadores.

En el título de la entrada ya os adelantaba que Hive era un ajedrez de insectos. Tranquilos, sé que merecéis una explicación.
Primero os cuento los parecidos con el ajedrez: Es un juego para dos jugadores, cada jugador mueve una serie de piezas, y cada tipo de pieza tiene un movimiento diferente. Además, el objetivo consiste en neutralizar el movimiento de una pieza concreta de tu rival.
Ahora, las diferencias: no hay tablero, o para ser más precisos, el tablero lo van conformando las piezas puestas en juego, las piezas son insectos, y sus movimientos, como ya podíais suponer, no tienen nada que ver con los de las piezas de ajedrez, sino que se basan (más o menos) en el movimiento real de cada insecto en cuestión.
 
 
 
Todas las piezas que forman parte del juego
Los movimientos de cada pieza son los siguientes:

Hormiga: puede moverse el número de posiciones que quiera, siempre que sea por fuera de la colmena.
Araña: tiene el mismo movimiento que la hormiga, pero sólo puede avanzar tres posiciones en cada turno.
Saltamontes: puede saltar de un extremo a otro de la colmena, pero solo en línea recta.
Escarabajo: el insecto más lento y a la vez el más agresivo. Sólo puede avanzar una posición, pero en cualquier dirección, pudiendo pisar cualquier pieza del contrincante, colocándose encima y neutralizándola. alizarlas y tornarlas de su color.
Abeja: Se mueve de uno en uno en cualquier dirección. Y lo más importante, viene a ser lo que el rey es en ajedrez: la pieza a proteger o la pieza de nuestro rival que debemos neutralizar para ganar la partida.

Dicho esto, y una vez conocidos todos los movimientos de nuestros insectos, hay que respetar siempre la regla clave: nunca romper la colmena. En cada movimiento, nuestra colmena debe permanecer cohesionada. En caso contrario, el movimiento es ilegal.
¡Ojo, la hormiga negra no está cohesionada a su colmena!
El juego comienza colocando dos fichas una junto a otra (una por jugador), para a continuación ir desplegando nuevas piezas de forma alternativa, o bien mover las que ya tenemos en la mesa. Una acción por turno. La única condición para mover es que ya hayamos puesto en juego a nuestra abeja, que es como hemos dicho, la pieza a proteger.

El juego termina cuando uno de los jugadores consigue bloquear a la abeja de su rival, impidiendo a esta cualquier movimiento.
Final del juego, la abeja del jugador negro ha quedado atrapada

Las reglas son muy sencillas, y tras jugar dos o tres partidas os será intuitivo asociar el movimiento de cada insecto sin necesidad de mirar las instrucciones. El juego es pura estrategia y os hará pasar horas de diversión con vuestro compañero de juegos habitual. Porque, eso sí, no es el juego típico para llevar a una fiesta, tanto por el número de jugadores (2) como porque la diversión comienza tras un mínimo periodo de práctica.

Probadlo, jugadlo, pedidlo si no queréis arriesgaros a comprarlo antes de saber si os gustará (ya sabéis a quién pedirlo, no doy más pistas, jeje). Además, el juego es una preciosidad, con unas piezas grandes y cuidadas al detalle.

Un juego que no debe faltar en vuestra estantería.   

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