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Una cena en casa de los Timmins, William M. Thackeray (Periférica)

La editorial Periférica publica una novela corta de este genio de la novela realista, una obra satírica sobre las ínfulas de la señora Timmins tras haber atisbado un ligero aumento en sus rentas.  

Portada de Una cena en casa de los Timmins
El señor Fitzroy Timmins y señora viven en Lilliput Street, una coqueta callecita cerca de Hyde Park. Es un vecindario muy refinado, y no es necesario decir que son de buena familia. Especialmente la señora Timmins, que es de Suffolk y pariente lejano del honorable conde de Bungay. Como cree que su cariñoso marido, que tiene un despacho de abogados más o menos próspero, nada en la abundancia, por una vez dejó de ser la poeta de los versos imposibles, de las rimas inverosímiles, y decidió organizar una cena con lo más exclusivo de la vieja sociedad londinense. Sí, quiso demostrar que en su pequeño pero confortable hogar de dos salones podía celebrar la mejor velada de la ciudad. 

A ver, ¿a quién se le ocurre hacer una cena para veinte personas con un comedor de diez? ¿Olvidarse del presupuesto para conseguir aparentar algo que no somos? Pues como veréis, no sólo pasaban estas cosas en nuestros tiempos. Las ínfulas de las clases medias… La historia de siempre, intentar vivir por encima de nuestras posibilidades, ¿os suena? La historia no nos ha enseñado nada. Es algo inherente al ser humano.  

Hace ya mucho tiempo que leí “La feria de las vanidades” de Thackeray pero lo he recordado al leer esta historia. Me encantó en su momento, su perfecto retrato de los personajes, su humor corrosivo… 

Retrato del autor
Thackeray es reconocido por su estilo en el retrato de los personajes y el empleo de la sátira. Es considerado como el segundo mejor novelista de la época victoriana, después de Charles Dickens, pero actualmente es menos conocido que éste. De hecho, la competitividad entre ellos era conocida. Me gusta mucho Dickens y Thackeray también es un claro exponente de la novela realista pero en su vertiente más satírica. Lo bueno del lector es que no debe elegir entre dos bando, disfrutemos de ambos y releamoslos, siempre es una buena idea.  

Como resumen, una sátira muy entretenida que he devorado en una tarde y me ha dejado una sonrisa en los labios.  

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