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Uno de mis hijos, Anna Katharine Green (dÉpoca)

Con este libro voy a empezar por el final. Compráoslo, haceos con él, no os arrepentiréis. Si os gustan los misterios de corte clásico, si os apasiona Wilkie Collins y sus coetáneos no os podéis perder esta novela.


Un elegante joven circula una tarde de otoño por Nueva York cuando una desesperada niñita reclama su atención y le suplica que entre en la lujosa mansión de su familia, pues su abuelo se ha puesto repentinamente muy enfermo y necesita ayuda. El joven, Arthur Outhwaite, se siente conmovido y acompaña a la pequeña hasta el interior de la casa, donde se convierte en la última persona que ve con vida al anciano, el gran financiero Archibald Gillespie. Antes de morir, este le confía una carta con la petición de que la entregue a una persona concreta, y a ninguna otra. 
 
Por desgracia, la víctima fallece antes de darle más información sobre la identidad del destinatario. Cuando poco después se confirma que ha muerto envenenado, surgen infinidad de preguntas: ¿Qué contiene la carta? ¿A quién va dirigida? ¿Quién es su asesino? 

Otra de esas obras perdidas y autores desconocidos por el público español que nos descubre la editorial Dépoca. ¿Qué tiene de interesante? Nos encontramos ante el más que probable asesinato del cabeza de familia de uno de los apellidos más conocidos de Nueva York. Un hombre intachable cuyo único aliciente para su asesinato es su herencia. Este hecho, además de una pista que se intuye irrefutable hace que las sospechas recaigan sobre sus hijos.

La autora, Anna Katharine Green
A partir de ahí comenzamos a conocer de la mano del joven abogado Arthur Outhwaite las pesquisas para inculpar a unos u a otros y conocer al verdadero culpable. Las cosas se complican cuando Arthur cae rendido a los encantos de la prima de los Guillespie, motivo de disputa entre algunos de los sospechosos. Intentando ayudar a la muchacha, este abogado investigará los turbios aspectos de los hermanos para limpiar el nombre del que él cree el favorito de su prima.  

La trama se complica. Vemos algunas tramas sin cerrar del pasado de los personajes, una incómoda verdad sobre las andanzas en los bajos fondos del hermano mediano. También encontramos pruebas, testimonios que nos van mostrando cómo se pudo producir el asesinato. Hasta llegar al final, que resulta una sorpresa pero que cierra todas las evidencias antes encontradas.  

Hay cierto toque melodramático típico de la época así como justificaciones psicológicas del comportamiento de los personajes. Es esto lo que me hace compararla con La piedra lunar de Wilkie Collins, uno de mis libros favoritos de este género.  




Una novela que se lee con mucha agilidad a pesar de que no es breve. Una de esos libros que te mantienen pegado al sillón olvidándote del mundo exterior. Muy disfrutable para todos los amantes de los misterios época. Pistas equívocas, varios sospechosos, algo de romance…todos los ingredientes necesarios para que la lectura fluya. Y muy bien escrita, algo que siempre hay que considerar en este género. No nos vale el misterio per sé, la forma es importante. Retornando al principio de la reseña, totalmente recomendable.

Anna Katharine Green (1846-1935) reconocidísima escritora americana considerada «la madre de la novela de detectives» y también la «inventora» de la detective solterona aficionada, la señorita Butterworth. Después de leer este libro creo que volveré sobre el anterior de la autora publicado en Dépoca: EL MISTERIO DE GRAMERCY PARK. Qué placer descubrir mi propia ignorancia sobre esta autora. Me quedan por delante nuevos libros que disfrutar de ella.  

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