Ir al contenido principal

Llámame Brooklyn, Eduardo Lago (Malpaso)



Hace unos años nuestra buena amiga Marisa (de esas personas a las que siempre hay que escuchar) nos habló de Llámame Brooklyn, con tal entusiasmo que salí del lugar con el libro en la mano. El sitio era Tipos Infames, uno de esas islas en las que quedarse a vivir.


Lo leí poco después y la experiencia me encantó y me descolocó. Yo había leído antes cosas parecidas, ese estilo, esas espirales narrativas, esa atmósfera sólo encontrable en los libros. Pero nunca en un autor español. Para ser más precisos, dos nombres me vinieron a la cabeza: Paul Auster y Roberto Bolaño. A eso sabía Llámame Brooklyn.

Pasó el tiempo, y esa edición ya perdida de Destino (literalmente perdida, alguien la robó de mi biblioteca..) volvió revisando el catálogo de la editorial Malpaso, que la ha rescatado para reivindicar el lugar que merece en el mapa literario nacional.





La historia es la siguiente: Néstor Oliver, periodista norteamericano con raíces españolas, recibe un curioso encargo póstumo por parte de un amigo recientemente fallecido. Gal Ackerman (ese es el nombre del amigo) ha dejado todos los ingredientes para una novela, Lámame Brooklyn. Pero con esos ingredientes hay que escribirla, configurarla, darle forma, y ese es el encargo legado a Néstor.


El libro que leemos es en cierto modo (y por fortuna) esclavo de este legado. Debemos olvidar las estructuras narrativas habituales (lineales, estilísticamente uniformes) para adentrarnos en un laberinto literario abrumador: fragmentos de diarios, testimonios directos de algunos de los protagonistas, correspondencia que cuenta partes de la historia, cuentos inéditos a los que se hace referencia en el libro de Ackerman..

No busquéis senderos literarios convencionales. Llámame Brooklyn es muchas novelas dentro de una novela. Es literatura, metaliteratura, paraliteratura. Clasificarla es una tarea vana, y en cierto modo ridícula. Se trata de una experiencia única, como leer por primera vez Los detectives salvajes, como tu primera experiencia con Paul Auster (Trilogía de Nueva York, en mi caso).


Eduardo Lago

Aún busco respuestas al fenómeno editorial que ha supuesto la editorial Malpaso en nuestro país. Cómo narices en tan sólo unos meses de vida puedes convertirte en una de la editoriales de referencia. Así, con mayúsculas. Acercarse a su catálogo -ya bien nutrido- es sucumbir a un deseo lector impulsivo y entusiasta. Sin duda, el rescate de Llámame Brooklyn confirma que estos chicos saben perfectamente lo que hacen. Y lo hacen muy bien.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Las segundas oportunidades

No seré yo el que le enmiende la plana a nadie. Todos mis respetos a aquellos que llevan hasta las últimas consecuencias aquello de que segundas partes nunca fueron buenas. El mismo carpe diem que les hace pensar que una vez constatado un fracaso es mejor mirar hacia adelante y no repetir, es el que a mi me sirve para justo lo contrario. Creo firmemente en las segundas oportunidades, aunque detrás de ellas todo huela a fracaso de nuevo. Y es que creo que, por encima de todo, volver a recorrer caminos ya andados nos enriquece, nos permite profundizar, detenernos en aquello en lo que no reparamos, enmendar errores. Y qué demonios, volver a equivocarnos, repetir también en el error, para aprender o simplemente para constatar nuestras debilidades. El beso que sabes que, años después, te va volver a complicar la vida (pero que volverías a dar mil veces), la vez que no te callaste cuando ya sabías qué pasa después (la tormenta que desatas), perdonar otra vez, y que vuelvan a decepcionar...

Subsuelo, Marcelo Luján (Salto de Página)

Aún conservo el recuerdo, fresco como cuando ocurrió, de los hallazgos literarios que han marcado mi vida. Aunque depende de cada experiencia personal, estos descubrimientos suelen ser pocos, tres, cinco, una decena tal vez, pero describen muy bien la relación de un lector con la literatura, con su literatura. Este itinerario está formado for libros-brújula que nos ayudan a trazar el camino hasta el siguiente. No se trata de encontrar libros que nos gusten, que nos enamoren, que nos hagan ver la vida de otro modo tras su lectura. Los libros-brújula son la vida misma, más que transformarla la definen. Nos definen. Mis libros-brújula. La buena letra, Marinero en tierra, Últimas tardes con Teresa, El Aleph. .. Cada uno ocupa un lugar, una trascendencia propia, personal. Sólo comparten entre sí su condición de imprescindibles para aquellos que quieran conocer mi ser como lector. Y de repente Subsuelo . De repente este libro de Marcelo Luján que remueve los cimientos. Esos ci...

Pequeños pies ingleses, Marcelo Luján (Talentura)

Explorar la obra anterior de un autor tras el primer descubrimiento es un ejercicio fascinante para sus lectores, especialmente cuando el primer encuentro ha sido revelador, deslumbrante. Esta exploración nos permite entender el origen, el camino recorrido, supone una explicación a la propuesta narrativa con la que le hemos conocido. Si, como en el caso que nos ocupa, descubrimos unos antecedentes literarios inesperados, divergentes con respecto a la obra conocido, el camino es doblemente enriquecedor. Tiene mucho que ver con un recorrido literario que cuenta una historia de búsqueda personal. El escritor quiere, ante todo, contar una historia que muestre quién es, o quién anhela ser. Y el modo de contarlo nos dice a menudo mucho más del propio autor que la historia en sí misma. Buscando obras anteriores a Subsuelo, la magistral y turbadora historia sobre la muerte y el pasado de Marcelo Luján (Salto de Página) llegamos a esta curiosa obra firmada años atrás por el autor, Pequeños...