Ir al contenido principal

Ella siempre está, José González (Papeles mínimos)


Los que mejor nos conocéis sabéis de nuestra predilección por las propuestas literarias heterodoxas, fuera de norma, que abran nuevos territorios, con el riesgo que ello supone, y las posibilidades de fracaso intrínsecas en tan osada empresa. Afortunadamente, este no es el caso. Os presentamos Ella siempre está, de José González.


Con el pulso perturbador del que nos permite asomarnos a la intimidad de una relación personal y familiar, el autor construye un relato narrado a impulsos, con retazos, recuerdos y reflexiones para los que hay que hacer un esfuerzo no apto para lectores que buscan facilidad de procesamiento.

El autor recorre con ciertas reminiscencias oníricas la relación entre dos hermanos, las tensiones, complicidades, las decepciones, los traumas, las frustraciones. El autor se convierte en parte del propio relato compartiendo con el lector sus propias dificultades para abordar el tema. Porque Ella siempre está es un libro escrito con palabras que casi nunca se utilizan, o que se utilizan para otra cosa. Porque cuenta lo que no se cuenta porque o no se puede contar o es tan difícil de hacerlo que casi nunca nos atrevemos. Y cuando nos atrevemos casi nunca conseguimos que se nos entienda. Esa es la premisa y la dificultad del libro, pero también su gran virtud. La que lo hace único, una pequeña joya que nos ata a él con la misma fuerza con la que nos puede repeler.


Mi más sincera enhorabuena a José González por esta pequeña obra de arte, que nace ya con la consciencia de no pretender conquistar grandes plazas sino con la serenidad del que sabe que sus territorios son más discretos, pero no por ello menos prestigiosos. Aquellos donde residen las obras perdurables y los escritores dignos de llamarse como tales.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las segundas oportunidades

No seré yo el que le enmiende la plana a nadie. Todos mis respetos a aquellos que llevan hasta las últimas consecuencias aquello de que segundas partes nunca fueron buenas. El mismo carpe diem que les hace pensar que una vez constatado un fracaso es mejor mirar hacia adelante y no repetir, es el que a mi me sirve para justo lo contrario. Creo firmemente en las segundas oportunidades, aunque detrás de ellas todo huela a fracaso de nuevo. Y es que creo que, por encima de todo, volver a recorrer caminos ya andados nos enriquece, nos permite profundizar, detenernos en aquello en lo que no reparamos, enmendar errores. Y qué demonios, volver a equivocarnos, repetir también en el error, para aprender o simplemente para constatar nuestras debilidades. El beso que sabes que, años después, te va volver a complicar la vida (pero que volverías a dar mil veces), la vez que no te callaste cuando ya sabías qué pasa después (la tormenta que desatas), perdonar otra vez, y que vuelvan a decepcionar...

Resistencia, Scott Kelly (Debate)

" ... (de todos los riesgos asociados a mi condición de astronauta) nada puede compararse con el riesgo más inquietante: el de que algo malo pudiera sucederle a algún ser querido mientras estoy en el espacio, sin forma alguna de volver a casa." Me encanta compartir con vosotros una de las lecturas más estimulantes de los últimos meses. Resistencia, de Scott Kelly, es el testimonio en primera persona del astronauta que estuvo en el año 2015 un año en el espacio. Su experiencia en la Estación Espacial Internacional la transformó en uno de los libros más importantes que existen en torno a la relación del ser humano con la aventura espacial. Reconozco mi fascinación por la profesión de astronauta (¿quién no ha soñado con serlo y al menos jugado a serlo?) y Resistencia es probablemente -con permiso de algún otro que mencionaré después- el libro que mejor describe qué supone ser astronauta, qué motiva a serlo, a qué se renuncia. Es difícil resumir en unas pocas líneas todo lo que ...

Subsuelo, Marcelo Luján (Salto de Página)

Aún conservo el recuerdo, fresco como cuando ocurrió, de los hallazgos literarios que han marcado mi vida. Aunque depende de cada experiencia personal, estos descubrimientos suelen ser pocos, tres, cinco, una decena tal vez, pero describen muy bien la relación de un lector con la literatura, con su literatura. Este itinerario está formado for libros-brújula que nos ayudan a trazar el camino hasta el siguiente. No se trata de encontrar libros que nos gusten, que nos enamoren, que nos hagan ver la vida de otro modo tras su lectura. Los libros-brújula son la vida misma, más que transformarla la definen. Nos definen. Mis libros-brújula. La buena letra, Marinero en tierra, Últimas tardes con Teresa, El Aleph. .. Cada uno ocupa un lugar, una trascendencia propia, personal. Sólo comparten entre sí su condición de imprescindibles para aquellos que quieran conocer mi ser como lector. Y de repente Subsuelo . De repente este libro de Marcelo Luján que remueve los cimientos. Esos ci...