Ir al contenido principal

Siete historias para la Infanta Margarita, Miguel Fernández-Pacheco (Kalandraka)

He de reconocer que ubicar esta reseña un viernes (día destinado a los libros para niños, novela gráfica y cómic) ha sido puramente arbitrario.Cada vez, es cierto, tengo menos claro dónde están los límites, qué es literatura infantil y si esta deja de serlo cuando soy yo (un adulto, al menos aparentemente) el que disfruta del libro. Pues bien, este es un ejemplo perfecto de libro (felizmente) inclasificable, y cuya lectura ha sido un auténtido deleite. Se trata una verdadera joya publicada (rescatada) por Kalandraka, Siete historias para la Infanta Margarita.



El libro parte de la siguiente premisa: El autor del cuadro Las Meninas, Diego de Velázquez, se encuentra con la necesidad no prevista de entretener a la infanta Margarita, a priori protagonista del cuadro. El pintor acaba encontrando la solución: entretener a la niña con historias de amores y desamores (tal y como ella demanda), de dentro y fuera de la corte.

De esta manera, y con un relato contado por el propio Velázquez, comienzan una serie de siete historias, todas ellas en torno a grandes amoríos, amores perdidos, hechizos, reclusiones en torres remotas, naufragios y mil aventuras y desventuras más. Todo gira en torno al cuadro y sus protagonistas, con capítulos dedicados a sus conversaciones antes y después de cada relato, y donde los narradores de los mismos son los propios personajes.

El libro es por tanto varios libros en uno: Por un lado es un maravilloso libro de relatos perfectamente verosímil con la época en la que se pintó el cuadro (segunda mitad del siglo XVII). Además, es un ejercicio pedagógico apasionante para conocer uno de los cuadros más importantes de la historia de la pintura. Los personajes cobran vida y nos permiten conocer quiénes eran, qué pensaban y cuál es su papel, no solo en la corte sino en el propio cuadro. Hasta el perro tiene su espacio en el relato. Sin duda es un ejercicio de lo más original para conocer una obra pictórica más allá de lo puramente académico (y que podría extrapolarse a otras disciplinas artísticas como la música o la escultura).


El libro logra trasladarnos a las entrañas mismas del cuadro, y a no olvidar quiénes eran las meninas, qué papel juegan el y la guardadamas o quién es el misterioso personaje del fondo.

He de reconocer que no soy objetivo. Las Meninas es mi cuadro favorito (¿Y de quién no?). El metarretrato total que ha traspasado fronteras temporales y que ha tenido infinidad de imitaciones, ninguna a su  altura. Es imposible representar tantas cosas en una sola imagen. Aprovecho para que visitéis el cuadro en El museo del Prado, una experiencia única y al alcance de todos.

Sin duda, un maravilloso regalo para un niño que deja de serlo y comienza a mostrar inquietudes por las diferentes disciplinas artísticas. El libro les va a encantar. Y cómo no, también ideal para cualquier adulto que aún mira a las maravillas que nos rodean con los ojos despiertos del niño que tiene dentro.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las segundas oportunidades

No seré yo el que le enmiende la plana a nadie. Todos mis respetos a aquellos que llevan hasta las últimas consecuencias aquello de que segundas partes nunca fueron buenas. El mismo carpe diem que les hace pensar que una vez constatado un fracaso es mejor mirar hacia adelante y no repetir, es el que a mi me sirve para justo lo contrario. Creo firmemente en las segundas oportunidades, aunque detrás de ellas todo huela a fracaso de nuevo. Y es que creo que, por encima de todo, volver a recorrer caminos ya andados nos enriquece, nos permite profundizar, detenernos en aquello en lo que no reparamos, enmendar errores. Y qué demonios, volver a equivocarnos, repetir también en el error, para aprender o simplemente para constatar nuestras debilidades. El beso que sabes que, años después, te va volver a complicar la vida (pero que volverías a dar mil veces), la vez que no te callaste cuando ya sabías qué pasa después (la tormenta que desatas), perdonar otra vez, y que vuelvan a decepcionar...

Subsuelo, Marcelo Luján (Salto de Página)

Aún conservo el recuerdo, fresco como cuando ocurrió, de los hallazgos literarios que han marcado mi vida. Aunque depende de cada experiencia personal, estos descubrimientos suelen ser pocos, tres, cinco, una decena tal vez, pero describen muy bien la relación de un lector con la literatura, con su literatura. Este itinerario está formado for libros-brújula que nos ayudan a trazar el camino hasta el siguiente. No se trata de encontrar libros que nos gusten, que nos enamoren, que nos hagan ver la vida de otro modo tras su lectura. Los libros-brújula son la vida misma, más que transformarla la definen. Nos definen. Mis libros-brújula. La buena letra, Marinero en tierra, Últimas tardes con Teresa, El Aleph. .. Cada uno ocupa un lugar, una trascendencia propia, personal. Sólo comparten entre sí su condición de imprescindibles para aquellos que quieran conocer mi ser como lector. Y de repente Subsuelo . De repente este libro de Marcelo Luján que remueve los cimientos. Esos ci...

Pequeños pies ingleses, Marcelo Luján (Talentura)

Explorar la obra anterior de un autor tras el primer descubrimiento es un ejercicio fascinante para sus lectores, especialmente cuando el primer encuentro ha sido revelador, deslumbrante. Esta exploración nos permite entender el origen, el camino recorrido, supone una explicación a la propuesta narrativa con la que le hemos conocido. Si, como en el caso que nos ocupa, descubrimos unos antecedentes literarios inesperados, divergentes con respecto a la obra conocido, el camino es doblemente enriquecedor. Tiene mucho que ver con un recorrido literario que cuenta una historia de búsqueda personal. El escritor quiere, ante todo, contar una historia que muestre quién es, o quién anhela ser. Y el modo de contarlo nos dice a menudo mucho más del propio autor que la historia en sí misma. Buscando obras anteriores a Subsuelo, la magistral y turbadora historia sobre la muerte y el pasado de Marcelo Luján (Salto de Página) llegamos a esta curiosa obra firmada años atrás por el autor, Pequeños...