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El fotógrafo de Mauthausen, Salva Rubio, Pedro J. Colombo (Astiberri)


En nuestro habitual peregrinar por la sección de cómic y novela gráfica de una librería de Urueña acabó en nuestras manos El fotógrafo de Mauthausen, una obra que lleva el sello de Norma, garantía habitual de calidad.


El fotógrafo de Mauthausen nos cuenta la historia de Francisco Boix, joven izquierdista español deportado al campo de concentración nazi de Mauthausen. Su destino, que como el de otros compatriotas parecía escrito y sentenciado, de pronto sufre un giro de 180 grados al ser identificado por parte de los nazis como un prisionero de especial valía. Boix es fotógrafo, y eso le convierte en una herramienta poderosa para los militares alemanes.


El proyecto que se le encomienda es siniestro y retorcido (recordemos que la historia cuenta un hecho real): Consiste en plasmar en fotografías la estética de la muerte, y su belleza artística asociada. El líder de este proyecto es el comandante Ricken, uno de los responsables del campo de concentración. Pronto el prisionero Boix será consciente del enorme valor de su trabajo y comienza con la tarea de intentar sacar de Mauthausen parte de las fotografías tomadas, con el fin de dar a conocer al mundo el horror del campo alemán, englobado en la categorías de campos de exterminio más duros, donde se planteaba el exterminio desde el trabajo (morir trabajando era el destino de los prisioneros). Esta actividad subversiva dentro del campo se convierte en el motor de la vida de Francisco dentro del campo, y es en parte su salvación pero también su mayor riesgo.


Boix es narrador y protagonista en una obra que, sin ser sensacionalista, detalla con precisión los años terror nazi. El final es conocido y no da para la sorpresa, pero no por ello la historia pierde interés. Todo lo contrario, que lo vivido por Francisco Boix acabara en los tribunales de Nuremberg supone un cierre emocionante (aunque en cierto modo decepcionante, y no desvelo nada que pueda arruinar la experiencia lectora) a una historia digna de ser conocida y difundida.


El fotógrafo de Mauthausen se acaba de estrenar en los cines, en un golpe de fortuna para la obra, que supongo (y espero) que se vea reflejada en un nivel significativo de ventas. Desgraciadamente, la literatura necesita de este tipo de empujones ajenos a la propia literatura para ser reconocida como lo que es, necesaria e insustituible.

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