Ir al contenido principal

La señora Caliban, Rachel Ingalls (Minúscula)


En forma de nouvellete  (apenas 120 páginas) se nos presenta La señora Kaliban, un clásico norteamericano rescatado felizmente por la editorial Minúscula, siempre atenta a autores que no han recibido el trato merecido en su momento en nuestro país y que viven una segunda etapa con este tipo de ediciones.


La historia es muy sencilla. Una mujer de clase media norteamericana conoce un día a Larry, un extraño monstruo verde con el que inicia una relación sentimental que la saca de su rutina y del tedio en el que está sumido su matrimonio. Detrás de este tedio hay una pérdida traumática – la de un hijo – que ha transformado un feliz matrimonio en un fracaso y en un proyecto fallido.

La señora Caliban, en su aparente sencillez y ligereza, encierra una radiografía contundente del modo de vida americano (y occidental en definitiva), de los parámetros de la felicidad y del éxito. También sobre el rechazo a lo diferente (el monstruo bien podría ser una metáfora del inmigrante, del no adaptado, del incomprendido). La novela parece transitar a través de un territorio de aparente poca profundidad donde en realidad nada es lo que parece y no hay tanta fantasía como la que pueda presumirse en primera instancia.


Es inevitable encontrar enormes, sorprendentes similitudes entre la novela y la celebrada película de Guillermo del Toro, La forma del agua. Aunque esta película ya tuvo su polémica por supuesto plagio con otra obra literaria (no con esta), las similitudes son sorprendentes aunque no literales.


En cualquier caso, se trata de una lectura curiosa y recomendable, de rápida y sencilla lectura y con un fondo reflexivo muy interesante, a la que recomiendo acercarse sin lugar a dudas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las segundas oportunidades

No seré yo el que le enmiende la plana a nadie. Todos mis respetos a aquellos que llevan hasta las últimas consecuencias aquello de que segundas partes nunca fueron buenas. El mismo carpe diem que les hace pensar que una vez constatado un fracaso es mejor mirar hacia adelante y no repetir, es el que a mi me sirve para justo lo contrario. Creo firmemente en las segundas oportunidades, aunque detrás de ellas todo huela a fracaso de nuevo. Y es que creo que, por encima de todo, volver a recorrer caminos ya andados nos enriquece, nos permite profundizar, detenernos en aquello en lo que no reparamos, enmendar errores. Y qué demonios, volver a equivocarnos, repetir también en el error, para aprender o simplemente para constatar nuestras debilidades. El beso que sabes que, años después, te va volver a complicar la vida (pero que volverías a dar mil veces), la vez que no te callaste cuando ya sabías qué pasa después (la tormenta que desatas), perdonar otra vez, y que vuelvan a decepcionar...

Resistencia, Scott Kelly (Debate)

" ... (de todos los riesgos asociados a mi condición de astronauta) nada puede compararse con el riesgo más inquietante: el de que algo malo pudiera sucederle a algún ser querido mientras estoy en el espacio, sin forma alguna de volver a casa." Me encanta compartir con vosotros una de las lecturas más estimulantes de los últimos meses. Resistencia, de Scott Kelly, es el testimonio en primera persona del astronauta que estuvo en el año 2015 un año en el espacio. Su experiencia en la Estación Espacial Internacional la transformó en uno de los libros más importantes que existen en torno a la relación del ser humano con la aventura espacial. Reconozco mi fascinación por la profesión de astronauta (¿quién no ha soñado con serlo y al menos jugado a serlo?) y Resistencia es probablemente -con permiso de algún otro que mencionaré después- el libro que mejor describe qué supone ser astronauta, qué motiva a serlo, a qué se renuncia. Es difícil resumir en unas pocas líneas todo lo que ...

Subsuelo, Marcelo Luján (Salto de Página)

Aún conservo el recuerdo, fresco como cuando ocurrió, de los hallazgos literarios que han marcado mi vida. Aunque depende de cada experiencia personal, estos descubrimientos suelen ser pocos, tres, cinco, una decena tal vez, pero describen muy bien la relación de un lector con la literatura, con su literatura. Este itinerario está formado for libros-brújula que nos ayudan a trazar el camino hasta el siguiente. No se trata de encontrar libros que nos gusten, que nos enamoren, que nos hagan ver la vida de otro modo tras su lectura. Los libros-brújula son la vida misma, más que transformarla la definen. Nos definen. Mis libros-brújula. La buena letra, Marinero en tierra, Últimas tardes con Teresa, El Aleph. .. Cada uno ocupa un lugar, una trascendencia propia, personal. Sólo comparten entre sí su condición de imprescindibles para aquellos que quieran conocer mi ser como lector. Y de repente Subsuelo . De repente este libro de Marcelo Luján que remueve los cimientos. Esos ci...