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El último deseo, Andrzej Sapkowski (Alamut)


Confieso mis limitaciones de conocimiento en determinados géneros literarios, pese a que me fascinan. La fantasía es uno de ellos. Creo que la leo siempre que puedo porque me transporta a mi infancia y primera juventud, cuando conseguir libros era una hazaña (casi siempre venían de mano del hermano mayor de un amigo) o cuando las aventuras venían a través de un juego de rol o de los primeros videojuegos de mi querido Spectrum. Si  pertenecéis a mi generación, puede que os resulte familiar si os hablo de Dungeons&Dragons, La llamada de Cthulhu o Bloodwych. Hoy os voy a hablar de El último deseo, la primera novela de la saga de Geralt de Rivia, del polaco Andrzej Sapkowski.



¿Cómo he llegado a estas novelas? Pues todo se debe al vacío que va a dejar Juego de Tronos en el espacio literario que dedico a la fantasía.  La serie se acaba y las novelas no llegan, y décadas de disfrute llegan a su fin. Pregunté y pregunté y me empezaron a hablar de esta saga, del brujo Geralt de Rivia y sus aventuras a la caza de todo tipo de monstruos.

Os cuento un poco la historia: Geralt de Rivia es un brujo mutante, habitante de un mundo donde conviven lo medieval con la magia y las fuerzas sobrenaturales. Y donde Geralt se gana la vida cazando todo tipo de bestias fantásticas, con una condición, que supongan una amenaza al mundo que los rodea.


En este primer libro conocemos al personaje a través de relatos independientes entre sí, sirviendo estos de carta de presentación al brujo y a algunos otros personajes que formarán parte del resto de la saga. De esta forma, El último deseo puede leerse como la precuela de la saga, que realmente (cito aquí a mis fuentes expertas) comienza en el libro 3.



Lo cierto es que he disfrutado muchísimo el tono y la ambientación de El último deseo, si bien es cierto que las mismas fuentes me advierten de que el tono también cambia, igual que la propia saga, que evoluciona hacia historias que nada tienen que ver con lo leído en esta carta de presentación (y esto no dice nada malo ni para este libro ni para los venideros).

El protagonista está perfilado de forma brillante y tiene el magnetismo necesario para este tipo de héroes, y la ambientación es perfecta. ¿Os acordáis del juego Diablo, un clásico de nuestra generación? Pues para mi leer El último deseo ha supuesto volver a ese tono, con esa música, con esas batallas y con la soledad intermedia entre ellas.




La historia de esta saga es curiosa, ya que su relevancia no parte de ellas mismas, sino del éxito que tuvo la serie de videojuegos The witcher, basada en las novelas de Sapkowski. Fue de hecho este éxito el que ha redescubierto la saga y la ha convertido en un fenómeno mundial.




Lo dicho, ya tengo lecturas para el resto del año, ya que son un total de siete libros en una saga que ya está finalizada (aliciente más para leer con la seguridad de la historia conclusa). Os animo a que descubráis al brujo del pelo blanco y a sus dos espadas: la de acero para los hombres y la de plata para las bestias.






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