Ir al contenido principal

Una semana entre libros (cinco): Crónicas veraniegas, parte tres

La familia, los amigos, nuestros seres queridos. Un padre, un hijo, un hermano, tu mejor amigo, tu abuelo. Los que hemos perdido a alguien querido sabemos que el desconcierto inicial asociado al dolor por la pérdida es suplido por el recuerdo que ha quedado de él en ti, de ellos en nosotros. Y ahí aparece una canción, su sonrisa, el poema que te enseñó cuando eras solo un niño, su forma de abrazarte, sus besos. Y en ese recuerdo es posible sonreír y seguir amando. Esta nueva crónica veraniega habla de todo eso y de cuánto nos han enseñado los libros sobre la memoria de los que no están.

 


Galder Reguera y su libro de familia. Galder, al que ya habíamos leído en su intercambio de cartas con Carlos Marañón, ha escrito un libro maravilloso. El más cercano a una obra maestra que recuerdo en mucho tiempo.  Mi padre murió el día en que mi madre le dijo que estaba embarazada de mi”. Así empieza el relato sentimental de un hijo que solo conoció a su padre a través del testimonio de otros. Galder construye su propia historia y nos la regala, y a través de esa generosidad nos da algunos de los destellos literarios más hermosos que he leído en años. Qué difícil es no emocionarse leyendo Libro de Familia, pero sobre todo, qué difícil es no hacer una introspección hacia nuestras propias familias y darnos cuenta cuántas deudas pendientes tenemos pendientes de saldar, cuántas historias hemos dejado de escuchar, cómo de importante es no olvidar. 

Galder, lo mejor que puedo decir de tu libro es cuánto me ha recordado a El olvido que seremos, probablemente el libro de mi vida.

 


Miguel Delibes. Este verano me propuse rescatar al autor Vallisoletano. Tanto lo leído (¡cuántas lecturas tan poco estimulantes en el colegio!) como lo no leído. De la experiencia han caído siete libros (El camino, El príncipe destronado, El disputado voto del señor Cayo, Cinco horas con Mario, Los santos inocentes, Las ratas, Señora de rojo sobre fondo gris), y tengo que decir algunas cosas: La obra de Delibes es maravillosa, obligatoria, desnuda de artificios, absorbente en su desnudez formal, accesible para todos. Y esto último es lo más importante: sus libros son breves, lo que supone toda una lección para los autores que necesitan seiscientas páginas para contarte una historia, y de paso matarte de aburrimiento (en el mejor de los casos) o timarte (en el peor y más habitual). Pero también es importante elegir bien el libro con el que acercarte a un maestro como él, porque corremos el riesgo de abandonarle por el síndrome del clásico, ese que nos aleja de una lectura por entenderla desactualizada, aburrida, fuera de contexto. Mi consejo para Delibes es que no leáis cualquier libro sin más, ya que corréis ese riesgo. Esta es mi propuesta: Los santos inocentes (el mejor libro sobre la España rural jamás escrito) y Señora de rojo sobre fondo gris (el mejor homenaje del autor a su mujer fallecida). Deslumbrar en menos de doscientas páginas es posible.

 

Agosto, por cierto, es para Carmen Martín Gaite.


Jon Bilbao ha publicado libro y leerle es siempre como regresar a casa. Basilisco no es el libro suyo que más me ha gustado (El silencio y los crujidos me pareció inolvidable y sigo adorando sus libros de cuentos) pero creo que para muchos puede ser el libro que más guste. Leedlo si queréis saber qué se cuece en el panorama literario nacional de cierta calidad. Bilbao es un narrador magnífico y tejiendo historias puede que el mejor. Aquí se marca una pirueta narrativa con historias que entran y salen del relato principal sin esfuerzo aparente. Y eso tiene mucho mérito. 


Zapico y Pez de Plata. De Gijón me traje Los niños de humo, las historias relatadas y dibujadas entre Aitana Castaño y Alfonso Zapico sobre los hijos de la cuenca minera asturiana, esos que eran reconocidos cuando iban a Oviedo por su olor a humo. Y sus relatos, contados de padres a hijos, suenan a poesía sobre ruido de sirenas, a mujeres que esperan temerosas una llamada, a las inquebrantables amistades que da la mina, a una guerra (por fortuna) no olvidada, a hijos de ingenieros que juegan con hijos de mineros. A riesgo de que me maten los amigos de Pez de Plata (perdóname Jorge) os dejo el relato que da nombre al libro. Nunca es tarde para descubrir a Zapico.

 


Cestyle. Hay veces que un lector como yo se encuentra la verdad de la mejor literatura lejos de los libros, o cerca, pero fuera de ellos. Cuando pasa esto, todo se detiene y desaparecen las fronteras de lo que uno piensa que debe ser y casi nunca es. Me ha fascinado conocer a este artista (¿Mc, poeta, rapero?) de mi ciudad que con su talento agita y remueve sentimientos y conciencias. Esto no es música amigos, es vida y sí, también literatura. Te felicito desde aquí porque, como decía de otros en mi entrada anterior, no sé si has llegado donde querías pero ya lo has logrado. Espero conocerte pronto.



Enterradas, como una moneda en mar profundo Entre corteza y manto superior del mundo Que extinguimos, avisó con cambios y olvidamos El poder de destrucción de nuestras manos

 

Feliz verano y felices lecturas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las segundas oportunidades

No seré yo el que le enmiende la plana a nadie. Todos mis respetos a aquellos que llevan hasta las últimas consecuencias aquello de que segundas partes nunca fueron buenas. El mismo carpe diem que les hace pensar que una vez constatado un fracaso es mejor mirar hacia adelante y no repetir, es el que a mi me sirve para justo lo contrario. Creo firmemente en las segundas oportunidades, aunque detrás de ellas todo huela a fracaso de nuevo. Y es que creo que, por encima de todo, volver a recorrer caminos ya andados nos enriquece, nos permite profundizar, detenernos en aquello en lo que no reparamos, enmendar errores. Y qué demonios, volver a equivocarnos, repetir también en el error, para aprender o simplemente para constatar nuestras debilidades. El beso que sabes que, años después, te va volver a complicar la vida (pero que volverías a dar mil veces), la vez que no te callaste cuando ya sabías qué pasa después (la tormenta que desatas), perdonar otra vez, y que vuelvan a decepcionar...

Subsuelo, Marcelo Luján (Salto de Página)

Aún conservo el recuerdo, fresco como cuando ocurrió, de los hallazgos literarios que han marcado mi vida. Aunque depende de cada experiencia personal, estos descubrimientos suelen ser pocos, tres, cinco, una decena tal vez, pero describen muy bien la relación de un lector con la literatura, con su literatura. Este itinerario está formado for libros-brújula que nos ayudan a trazar el camino hasta el siguiente. No se trata de encontrar libros que nos gusten, que nos enamoren, que nos hagan ver la vida de otro modo tras su lectura. Los libros-brújula son la vida misma, más que transformarla la definen. Nos definen. Mis libros-brújula. La buena letra, Marinero en tierra, Últimas tardes con Teresa, El Aleph. .. Cada uno ocupa un lugar, una trascendencia propia, personal. Sólo comparten entre sí su condición de imprescindibles para aquellos que quieran conocer mi ser como lector. Y de repente Subsuelo . De repente este libro de Marcelo Luján que remueve los cimientos. Esos ci...

Pequeños pies ingleses, Marcelo Luján (Talentura)

Explorar la obra anterior de un autor tras el primer descubrimiento es un ejercicio fascinante para sus lectores, especialmente cuando el primer encuentro ha sido revelador, deslumbrante. Esta exploración nos permite entender el origen, el camino recorrido, supone una explicación a la propuesta narrativa con la que le hemos conocido. Si, como en el caso que nos ocupa, descubrimos unos antecedentes literarios inesperados, divergentes con respecto a la obra conocido, el camino es doblemente enriquecedor. Tiene mucho que ver con un recorrido literario que cuenta una historia de búsqueda personal. El escritor quiere, ante todo, contar una historia que muestre quién es, o quién anhela ser. Y el modo de contarlo nos dice a menudo mucho más del propio autor que la historia en sí misma. Buscando obras anteriores a Subsuelo, la magistral y turbadora historia sobre la muerte y el pasado de Marcelo Luján (Salto de Página) llegamos a esta curiosa obra firmada años atrás por el autor, Pequeños...